Monografía sobre “La resemantización en el léxico de la informática e Internet en español”, de Lirian y Neus Vila Rubio

Ciro, Lirian y Neus Vila Rubio (2013): “La resemantización en el léxico de la informática e Internet en español”, en G. Clavería, C. Garriga, C. Julià, F. Rodríguez y J. Torruella (eds.), Historia, lengua y ciencia: una red de relaciones, Frankfurt am Main, Peter Lang Edition (Studien zur romanischen Sprachwissenschaft und interkulturellen Kommunikation, 88), PP.29-50.

Desde una perspectiva crítica, el estudio sobre La resemantización en el léxico de la informática e Internet en español cumple con el desarrollo propio de los trabajos de investigación lingüística. Sin embargo, se observan algunos elementos que, a mi parecer, no quedan especialmente tratados, por ejemplo, se integran la hipótesis y los objetivos del estudio dentro del apartado “Introducción”, formando parte del contenido textual y dedicándole simplemente un párrafo, donde localiza al final de la misma parte, sin entrar en explicaciones o aclaraciones pertinentes, tales como que, en el citado estudio, proviene de otro de mayor magnitud y que todavía no está acabado. Esta información aparece en la conclusión y remite a una nota al pie de página, aquí tampoco describe el otro “estudio de mayor envergadura”.

Por otra parte, proporciona un marco teórico del tema partiendo de fuentes actuales: Belda (2000 y 2003), Carpi (2002), Contreras (2008), Santamaría (2006), Estopà (2012), Mas y Fossas (2001) y Posteguillo (2002). Dado que la informática camina a pasos agigantados, una bibliografía actualizada es imprescindible para la investigación sobre la terminología informática y a los procesos de resemantización en el léxico de la informática e Internet. También, como lector interesado, se agradece la exposición de las ventajas y desventajas de la resemantización. No obstante, el marco teórico debería organizarse después de la introducción, y no después de los “Aspectos metodológicos”. Como lectora, después de una introducción, se espera que se adentre en las consideraciones que se han llevado a cabo con respecto al tema, si por el contrario se encuentra con la metodología y luego con cuestiones teóricas, no hay un apartado que predisponga al lector para los datos y análisis de los mismos.

En cuanto a los demás apartados, se resalta la breve atención a los epónimos, ya sea porque es el proceso con menor medida de ocurrencias o por la similitud del proceso descrito en el apartado anterior: “De otras lenguas de especialidad a la de informática e Internet”. Se podría incluir dentro de este punto, ya que los epónimos también son una representación de vocablos procedentes de otras especialidades: geografía (Java), religión (avatar), mitología (troll), etc. Ello no queda muy claro, ya que el autor señala que solamente uno, troyano, pertenece a otra lengua de especialidad, la astronomía.

Por lo que se refiere al corpus utilizado, los medios de comunicación son los principales agentes de divulgación y difusión de dicho léxico, por ello, los textos periodísticos son una buena muestra del léxico que cualquier hablante está familiarizado. Empero, no consigue un corpus equilibrado, ya que no se encuentran las mismas cantidades de este tipo de textos en todos los países. El trato de temas relacionados con Internet en el periodismo, no es una variante que pueda ser controlada, de ello depende cada país.

Por otro lado, es práctico y comprensible que, para este artículo, se tomen los datos de siete países, -con respecto a los resultados, son los más significativos-, y no al corpus formado por veintiún países.

En cuanto a los resultados y análisis de los mismos, el estudio cumple cuando señala que a partir de datos cuantitativos, se puede extraer conclusiones como la coincidencia o no de procesos de resemantización en los diversos países, y, por otro lado, se puede comprobar que la frecuencia de estas coincidencias o divergencias en los usos léxicos del lenguaje de esta especialidad ofrecen datos significativos de varios ámbitos de la lingüística. Como por ejemplo, en el campo léxico, se observa un uso constante de varios términos que se podrían clasificar en metáforas por similitud de la forma (ratón); de la propiedad, acción o función (ventana); o de la coincidencia de la colocación (periférico).

De modo que, los análisis son cuantitativos pero, en cierta medida, cualitativos, ya que el estudio aporta interpretaciones interesantes para la lingüística. Observaciones como la alta frecuencia de difusión de vocablos programador, tableta o virtual, distribuidos en los siete países, se da cuenta de que aparecen en los diccionarios generales sin marcas diatécnicas; o como en el hecho que, en la lengua general, existan términos que se comporten como adjetivos, pero se sustantivan en el léxico de la Informática. Ejemplos de esta recategorización de adjetivo a sustantivo son: buscador, explorador, desplegable, navegador, programador, periférica.

Otras consideraciones, respecto al plano morfológico, como la abundancia de sustantivos en forma masculina: controlador, servidor; o la polisemia de verbos colgar y cargar, manifestando dos acepciones en el ámbito de la informática e Internet y sus respectivas frecuencias de uso en los países que, desde luego, no son las mismas. En el caso de colgar, con la acepción de “introducir una información en una página web para su difusión” (DRAE), es la se utiliza en la mayoría de los países; mientras que la segunda: “dicho de un ordenador: bloquearse” (DRAE) se registra en Argentina, Colombia y España. En cambio a cargar, se distribuye de forma similar, aunque la acepción de “almacenar en la memoria principal de un ordenador el programa o programas que se vaya a utilizar” (DRAE) se utiliza con más frecuencia en fuentes de Costa Rica, Ecuador y España; mientras que la noción de “en informática, poner una información o un contenido en internet” (DRAE) se registre en textos mexicanos y paraguayos.

Hasta aquí, los ejemplos seleccionados no solo demuestran que el corpus utilizado es adecuado para describir el fenómeno de la resemantización en el léxico de la informática e Internet en español, sino que también aportan información sobre la frecuencia de uso del léxico general traspasan al léxico de la informática y de Internet, así como su respectivas observaciones.

El siguiente aspecto que abarca el artículo son las realizaciones de lengua de especialidad a lengua de esta especialidad. Gracias a los textos seleccionados, se extraen ocurrencias en el campo de la física, la que más se registran; seguida de la electrónica, y, por último, de la biología, marina, la economía, agricultura y arquitectura. Pero no aporta más que unos pocos datos más. Está claro que el léxico común al de la informática es mucho más productivo que el último o que los epónimos, el tercer aspecto que analiza.

A medida que el lector se acerca a la conclusión se da cuenta de que tanto los casos como los datos son cada vez más escasos y/o menos significativos. Ello consigue un efecto de carencia en el estudio. Una vez llegado a la conclusión, el autor señala que los resultados “han de verse completados en un estudio de mayor envergadura”, por ello, haría falta un apéndice que solucione huecos de información o más notas a pie de página que aclaren los datos. Aún con todo, tal como se ha mencionado, ofrece observaciones muy interesantes y, pese a la reducción de datos de veintiún países a siete, ofrece descripciones de los procesos más frecuentes del fenómeno estudiado. Por ello, no quiero dejar de lado el estudio que se consigue en el campo de los epónimos. Presenta varios comentarios a partir del corpus, el más relevante, a mi parecer, es que la utilización de nombres propios al léxico de estudio procede, en su mayoría, de España y de Argentina. Además, en términos generales, se manifiestan ejemplos de variación: troll/trol, troyano/trojano, dato importante en cuanto al campo diatópico.

En conclusión, el estudio de la resemantización en el léxico de la informática e Internet en español cumple con el desarrollo y la estructura de las monografías de investigación lingüísticas, aunque se podrían tratar las cuestiones teóricas después de la introducción y no seguido de la metodología, dado a la predisposición del lector a medida que se acerca al análisis de los resultados.

Por otra parte, el corpus compuesto por artículos de periódicos en línea, aparecidos entre 2006 y 2010, es del todo adecuado como fuente para estudiar el léxico informático entre los hablantes de lengua española y, además, realizar un análisis comparativo entre los usos léxicos en los diversos países hispanohablantes. Se ha podido observar a lo largo del artículo que, mediante unos datos cualitativos, el número de ocurrencias y frecuencia de las palabras han podido presentar datos sobre aspectos morfológicos, en que predominan los sustantivos en forma masculina; sobre la polisemia de algunos verbos, colgar y cargar; sobre casos de recategorización; sobre términos procedentes de otras especialidades; sobre variación lingüística en los epónimos, etc.

A pesar de que los resultados deberían ser completados con otro trabajo más amplio que se cita en el mismo artículo, ofrece varias ideas interesantes sobre el  léxico informático en la resemantización.

 

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