Reseña de “L’ambiguïté du livre: pince, pouvoir, et peuple dans les commentaires de la bible au Moyen Age, de Philippe Buc”

El volumen de Philippe Buc presenta como hilo conductor: la exegesis bíblica medieval entendida como la principal fuente intelectual de la Edad Media, ya que tuvo repercusiones en varios ámbitos, comenzando por la antropología política de Occidente y acabando en las diferentes controversias sobre el poder monárquico. Por eso, ofrece diferentes análisis que la exegesis bíblica medieval extrae de diversos fragmentos bíblicos y, cómo estas interpretaciones giran en torno al poder y a la sociedad. “La ambigüedad” del libro, la biblia, al que se refiere el autor es debido a la actuación en dos direcciones aparentemente opuestas: el poder y la religión. El vocabulario, el contenido y funcionamiento de los comentarios bíblicos medievales describen la sociedad y la política de una época.

En cuanto a su estructura, el libro se articula en tres partes. Aunque se inicia con una introducción considerable divida en cuatro temas: la exegesis y la sociedad, la gramática: la principal herramienta “de equilibrio” y su aplicación a la concepción del orden político; las definiciones de las potestas y los exagetas.

La primera parte se titula Alpha et Oméga: la domination au début et à la fin des temps. Para santificar o legitimar el orden social establecido se recurre a la oposición de dos grandes momentos que expresan el plan divino: el Jardín del Edén antes de la caída del hombre y la nueva Jerusalén después del regreso de Cristo. Ello lleva a pensar en la presencia o ausencia de dominación, el inicio del poder humano así como sus causas. Por eso, mediante el análisis de la Glosa ordinaria, la cual el autor la denomina remaniée, pretende demostrar la existencia de la potestas dentro del Jardín del Edén para llegar a la idea que la jerarquización ya se encontraba antes de la entrada del pecado al mundo.  Por otro lado, pasajes como Génesis 1: 24-30 y 1ª Corintios 15: 24-48 son utilizados entre los eruditos medievales sobre la relación entre el poder eclesiástico de institución divina y el poder temporal del rey. Ello lo relaciona con la abolición del poder al final de los tiempos “tant que dure le monde, des hommes gouvernent le monde”. El apartado se cierra con las ideas de Pierre le Chantre y un análisis sobre el estudio de una práctica laica de un dialogo, desarrollado por los clérigos, de la pareja hombre-animal.

La idea fundamental del porqué del poder y las desigualdades sociopolíticas reside en la naturaleza pecaminosa del hombre. Hay un vínculo estrecho entre el pecado original y el orden jerárquico que gobierna a la sociedad y a la iglesia. La idea de “jerarquía” viene por el mismo orden de la creación, es decir, los clérigos presentarán como ejemplos diversas comparaciones de rango extraídas el Génesis: la superioridad del hombre sobre los animales, el hombre sobre la mujer, etc. de manera que antes de la caída del hombre se observa ya un orden y jerarquía establecida. Esta subordinación servirá para legitimar el establecimiento de un mecanismo para administrar la sociedad y la iglesia.

En cuanto a la Glosa remaniée del Génesis 1:24-30, veamos a continuación algunas de sus consideraciones:

E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Génesis 1: 24-24:

A partir de la interpretación dada a los reptiles como referencia a los clérigos y las bestias a los poderosos laicos; la lectura del pasaje propondría un modelo político de la sociedad: Las tres órdenes: clérigos, laicos poderosos y los simples fieles, sujetos los tres a un solo “señor de todas las cosas”, el prelado. El comentario interlineado precedente insinúa que la razón juega un papel dentro de la dominación del hombre sobre la naturaleza. Una glosa más larga, sobre el mismo pasaje, desarrolla el tema de la superioridad moral e intelectual del prelado:

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo. 1ª Corintios 2:14-15

El hombre espiritual, el nacido de nuevo, es el verdadero. Es aquel que juzga y no puede ser juzgado puesto que al poner sus ojos en la divinidad, sus pecados le son perdonados. En cuanto a la figura femenina, ella fue creada para servir al hombre. Considerada una criatura irracional y pecadora, incapaz de gobernar. El apartado  de la glosa al Génesis ofrece varias discusiones sobre las interpretaciones que se le ha dado a la mujer como súbdita del hombre. Además de una reflexión de las funciones alegóricas que proporcionan varias lecturas, entre ellas la idea de una creación jerárquica: el hombre sobre la naturaleza, las bestias y la mujer. La legitimidad del hombre para hacer y deshacer dado que es la imagen de Dios, y lo realiza bajo la contemplación y la virtud justificada de su dominación sobre el “hombre animal, irracional”, por lo tanto gobierna por la razón y sus pasiones.

Seguidamente presenta una de las glosas marginales de Hraban Maur derivadas de las Questiones in vetus testamentum de Isidoro de Sevilla que contiene comentarios alegóricos de los siete días de la creación: París BN Latin 63 y Paris BN Latin 14399. El autor del libro describe su contenido y forma.

En cuanto a 1ª Corintios 15: 24-48 llama mucho la atención: Pablo señala en el versículo 24 “luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.” Así pues, en el día postrero Cristo entregará el Reino a Dios padre, eliminando cualquier principado, todo poder y fuerza. De la misma forma que la ley del sacerdocio del antiguo pacto queda abolido por el sacrificio del verdadero cordero sin mancha, Jesús, así lo será el regnum terrenal, un fenómeno transitorio. La obra de Philippe Buc observa la comparación entre el sacerdocio judío con la monarquía de la Edad Media. Las dos son equiparable espiritualmente: el rey como intermediario entre el hombre y la divinidad, además su poder es por voluntad divina.

En cambio, la segunda parte del libro, bajo el título savoir et violence, analiza el versículo de Isaías 11:7 “tanto el león como el buey comerán del trigo” y sus diferentes interpretaciones metafóricas. Los comentarios que se conservan de este pasaje muestran que a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, los exegetas más influyentes querrían prohibir al rey los accesos de la sapientia. El pasaje define, de cierta manera, la relación entre el gobernante y la ciencia exegética. Según la glosa, el león simboliza el rey, y el buey el laico o pueblo, en otras palabras: el rey (león) y el pueblo (buey) se contentarán con la letra (heno) en lugar de alimentar el espíritu (grano). Una segunda lectura de Isaías 11, la más desarrollada, propuesta por la Glosa opone el sentido literal y el sentido místico. El trigo contiene el verdadero alimento espiritual. Jerónimo señala:

Ya que los príncipes de este mundo y los otros simples se satisfacen de la superficie de la letra (historia superficie); en efecto, ellos no comprenden el grano y el meollo, es decir, el sentido interior. Glosa ordinaria[1]

Los excesos de los diferentes sentidos de la Escritura deben estar a cargo de los clérigos y los laicos. La lección, arma propagandística, no está destinada solamente a un público de clérigos. Lo esencial de la termas de la Glosa, la Bible Moalisée le propone a Luis IX: en materia de conocimiento, los grandes laicos tiene un espacio que deben respetar. Etienne Langton expresa esta idea muy abiertamente que ninguno de su tiempo:

Todos los príncipes o los nobles, como un plebeyo, gozarán de la superficie de la letra, etc. En la predicación [al león] dentro de la iglesia en compañía de los otros, el escuchará atentamente, ya que los reyes y los príncipes son también simples como  los plebeyos. Glosa super Glosas Ysaie, Langton[2]

La otra interpretación que se desprende de la cita de Isaías 11:7 “tanto el león como el buey comerán del trigo”, tiene que ver con la manducación y el dominio, es decir, el león equivalente al rey o religioso “devora” al pueblo (violencia social, abuso de poder, etc.). Por tanto, el pasaje juega a ser un espejo que refleja la construcción de una sociedad política como un proceso nutricional a la dominación. A continuación, Philippe Buc analiza las variantes de esta metáfora de la manducación eclesiástica”, como por ejemplo: siguiendo los comentarios de Isidoro de Sevilla y de Pseudo-Bède, los cuales siguen una glosa sobre el Génesis 1, se atribuye al don de hierbas y árboles frutales (Génesis 1:29), engloba toda la creación del cuarto día (Génesis 1:30), y esto, posee estas lecturas alegóricas y tropológicas: el prelado se alimenta de las sustancias de las clases sociales, y la iglesia, de los pueblos que evangeliza, de sus dirigentes, y de las herejías; y el hombre interior, es decir, la razón digiere y transforma las pasiones del alma para sus propósitos. Otro ejemplo de “manducación eclesiástica” está en el sacramentum manducationis, designa una  ingesta espiritual (spiritualis manducatio), es la incorporación de los fieles dentro de Cristo. Ello forma parte del campo simbólico de la Eucaristía. Por otro lado, el proceso nutricional es igualmente utilizado para denotar exclusión: excomunión, es decir, la separación del pecador del cuerpo espiritual y social. El excomulgado es aquel se es vomitado por ser tibio[3], cuyo temperamento es incompatible con los humores del corpus Christianorum. Y como último ejemplo, Hechos 10:11-13 narra la escena de San Pedro cuando se le parece un ángel y le ofrece una serie de animales inmundos que el apóstol niega a comerselos. Pero el ángel le contesta que no rechace aquello que él ha santificado. Según la interpretación patrística, estas bestias son los pueblos paganos, los gentiles, santificados y llamados a la conversión cristiana. Tal metáfora podría atraer a la exegesis de la Alta Edad Media, oponiendo a la diversidad de las naciones bárbaras y las fuerzas centrípetas inherentes a las primeras agrupaciones políticas de gentes instaladas dentro del imperio romano. El tema puede, también, desplazarse de la unión entre judío y gentil hacia una unidad jerárquica entre clérigos (dirigentes) y laicos (dirigidos) dentro del juego de las correspondencias entre los significados de la Escritura. La segunda parte del libro se cierra con la “manducación” positiva de la iglesia entendida como un pacto de luchar contra los judíos, tiranos, herejes y falsos hermanos.

Seguidamente se expone el tema de la “santa violencia”. Existe una lista larga de pasajes bíblicos que se ocupa de legitimar las batallas espirituales, incluso la posesión de armas por parte del clero (cuando éste peregrina le está permitido llevar armas para su protección, apoyado por el evangelio de Lucas 22: 36-38).  La utilización de metáforas violentas se intensifica en el momento cuando la Iglesia se constituye en una monarquía autónoma reivindicando la posesión con sus propios medios coercitivo, en particular el de un poder teóricamente independiente. Philippe Buc comenta varios pasajes con sus respectivas metáforas a favor de la violencia y obtención de armas por parte de la iglesia. A fin de protegerse contra los enemigos de dentro y  de fuera.

En cuanto a la tercera parte, le roi et le peuple, gira en torno al poder, el pecado y el pueblo. Dentro de la exegesis, la génesis de la institución real se ancla en tres puntos: la creación del primer pueblo por Caín (Génesis 4:17), la constitución de la torre de Babel (Génesis 11) y el rechazo del gobierno de los jueces por el pueblo judío (1ª Reyes 8). Los dos primeros episodios relatan la instauración de un gobierno y de la propiedad privada por la violencia, con respecto a la tercera, anticipa el rechazo de Cristo, el verdadero Rey-Mesías, por parte de los judíos.

Los maestros de finales del siglo XII observan en las Gloses de los Reyes y del Génesis el nacimiento de la institución monárquica. Sin perder de vista la idea que el poder es necesario, los maestros expresan de manera abierta su hostilidad contra las tendencias absolutistas de la realeza contemporánea. Sin embargo, otros exegetas se acomodan en las transformaciones institucionales. Son dos temas que entraban en los movimientos de opinión clerical: Primero, los informes entre el rey, el pueblo y la Iglesia; y segundo, las informaciones constitucionales entre los mismos. La exegesis no queda indiferente de los asuntos reales, menos en las subidas de impuestos y sus repercusiones sobre la sociedad. En la escena bíblica que unos republicanos se acercaron a Juan el Bautista preguntandole qué pueden hacer, Juan le contesta desde las aguas regeneradoras del Jordán: “No exijáis más de lo que os está ordenado.” (Lucas 3:13). Cuando Pierre le Chantre glosa este texto marca en primer lugar los poderes del rey:

No exijas más a la gente de paso. ¿Pero prescrito de qué manera? No queremos decir «prescrito» ¿por la prescripción del príncipe, o por la costumbre, o por el rey, o por el pueblo? El rey no puedo prescribir y cambiar la medida, el precio de la moneda y de sus ingresos o tributos, ¿el aumento más allá del derecho fijado (constitutum)  por sus predecesores u otros legisladores? Lucas 3:13, Pierre le Chantre[4]

A continuación, el autor dedica un capítulo a comentar las diferentes glosas de 1ª Reyes 8, la cual refleja la transición hacia la monarquía y sus primeros años de poder real. Aunque al principio los textos bíblicos presenten una fuerte predominación de una pensamiento antimonárquico. Fue el pueblo judío que pide un rey a Jehová. En este apartado trata sobre la etapa a partir de  la conversión de Constantino y de la constitución de los principados y de los reyes cristianos, todos ellos dirigidos por una ideología jerárquica. Los pasos más fuertes de la monarquía se podría marcar en el siglo XII, sobre todo en la Francia Capeta. Empero aparezca una reticencia bíblica hacia la monarquía. Un exegesis parisino muestra que el mismo corazón del reino capeto, durante el periodo de formación del Estado monárquico existió la ideología antimonárquica. Sin duda ello culmina con Pierre le Chantre y su escuela, aproximadamente del siglo XII al siglo XIII, en el reinado del primer gran iniciador del estado monárquico francés: Philippe-Auguste.

Es cierto que a partir de mediados del siglo XIII, y sobre todo con los exegetas Mendiantes, la interpretación jerárquica de la Biblia se desplaza cada vez más a la interpretación igualitaria. No es hasta principios del siglo XIV con Francisco Nicolás de Lyre para que la teoría de los orígenes pecaminosos de la realeza desaparezca y para que los clérigos cristianos, además de marqueses, por medio del pensamiento aristotélico, hagan triunfar las ideas jerárquicas. Por tanto Philippe Buc nos advierte que Nicolás de Lyre se entrega a una apología de la violencia santa. Por otra parte, el autor subraya que el estudio de la exegesis bíblica medieval muestra cuánto de falso es la idea de difundir una Iglesia controlada, de manera monolítica, el poder y sobre todo imponiendo por todas partes, y entendido en política, una visión jerárquica exclusiva. La iglesia ha atravesado diversas corrientes y a pesar del esfuerzo de armonizar y equilibrar, los exegetas dejan en constancia esta diversidad de opiniones.

En conclusión Philippe Buc analiza toda una lista de glosas bíblicas que dejan en relieve la política y la sociedad de una época. A partir de la exegesis de pasajes bíblicos se puede extraer un abanico de temas: crítica al rey, el poder, el pecado, el pensamiento jerárquico, legitimación de la monarquía y la figura del rey, etc. comentarios que nos ayudan a construir una época de antaño que resuena en el presente. Pasajes como Génesis 1: 24-30 y 1ª Corintios 15: 24-48 son utilizados entre los eruditos medievales sobre la relación entre el poder eclesiástico de institución divina y el poder temporal del rey; una comparación entre el sacerdocio judío con la monarquía de la Edad Media. Las dos son equiparable espiritualmente: el rey como intermediario entre el hombre y la divinidad, además su poder es por voluntad divina; las diferentes interpretaciones metafóricas de Isaías 11:7 “tanto el león como el buey comerán del trigo”, las cuales responden a una relación entre cleros, laicos, rey y pueblo; además se expone el tema de la “santa violencia”. Existe una lista larga de pasajes bíblicos que se ocupa de legitimar las batallas espirituales, incluso la posesión de armas por parte del clero. Éstos y otros temas más aparecen a lo largo del libro.

 

 

 

 

 


 

[1] Glosa ordinaria, in Is. 11:7 [BN Lat. 14780, MAR]: «Leo quasi b[os] c[omedet] p[aleas]. [Hieronymus]: Principes enim huius seculi et simplices alii hystoriae supercie sunt contenti ; triticum enim et medullam id est interiorem sensum non intelligunt». Pierre le Chantre [Mazarine 178, 63rb], poursuit son exégèse selon ce second axe en citant la Glose quasiment mot pour mot.

[2] Langton, Glose super Gloses Ysaie, in Is. 11 :7 [BN Lat. 14417, 188rb] : «Leo qusi bos comedet paleas, id est quilibet principes vel nobiles sicut et plebeius gaudebunt superficie hystorie, etc. Proponetur ei in ecclesia cum aliis, audiet attendre, quia eque simplices sunt reges et principes ut plebeii. Glosa : « pincipes enim », etc. »

[3]Postille dominicaine sur l’Apocalypse, 3, 16 [VII, 379rb] : « Quia tepidus es, nec frigidus nec calidus, incipiam evomere te de ore meo»

[4] Pierre le Chantre, loc. Cit. : «  Nil amplius quam quod constitutum vel prescriptum faciatis exigatis a subditis, a transeuntibus. Sed quomodo prescriptum ? Nunquid prescriptum prescriptione principis vel populi vel legis ? Nunquid rex potest prescribere et mutae quantitatem metretarum, precium monete, et reddituum vel tributorum supra id quod constitum est a precedessoribus et huismodi ? »

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