Lo maravilloso en la obra de Chrétien de Troyes

En las siguientes líneas expondré los ejemplos más relevantes del mundo de lo maravilloso de algunos de los romances de Chrétien de Troyes, a partir de las clasificaciones y nociones del trabajo de Le Goff [1].

Si comenzamos con el roman del Caballero del Léon, es sin duda alguna, la aventura de la fuente la cual recrea un ambiente maravilloso, aunque existe un equilibrio entre lo sobrenatural y lo real en el tiempo, el espacio y los personajes. El elemento de la fuente ya aparecía en el roman de Rou, de Wace y en otros relatos galeses[2], así Chrétien contó con ellos para la recreación de unos de los episodios centrales de la obra. Pero su localización en la obra no es gratuita, es en un bosque, y concretamente el de Brocéliande. Tal como indica Auerbach: “uno de los más famosos países de hadas de la leyenda bretona, con fuente encantada y bosque legendario”[3]. La fuente situada en un bosque es una imagen que transmite una cierta magia y encanto, y que se propaga a otros elementos:

“los golpes con el disco que avisan de la llegada de los que van a la fuente, la grada incrustada de esmeraldas y rubíes, el becín de oro (o de hierro para el “villano”), el agua derramada y la impresionante tempestad que se desata”[4]

El bosque donde se encuentra la fuente configura el otro mundo que antes se ha mencionado. El caballero se desplaza a tierras salvajes y alejadas de la civilización que gira en torno a un castillo. El mismo pasa por la “fuente mágica”, una especio de límite con el otro mundo. No obstante, la particularidad de esta fuente es que produce una tempestad cuando se vuelca agua en el perron. Cabe aludir a esta tormenta como metáfora del conflicto que vendrá luego entre Yvain y su dama, y por qué no, con su locura póstuma. Pero volviendo a la fuente,  una vez precipitada la fuerte lluvia, surge un caballero negro –el rey de la región y defensor de la fuente- quien desafía a la persona que provocó la tormenta. Obviamente, Yvain consigue vencerlo y acaba casándose con la viuda. Por ello, se puede relacionar la fuente con la feminidad, debido a que el acceso a la dama es a partir del paso por la fuente.

Otro elemento significativo de la obra es el gigante Harpín de la montaña Formaría parte de los seres maravillosos puesto que sus características físicas aparecen muy acentuadas, similar a un monstruo  o un cíclope: grande, terrorífico, tiene un solo pie y un solo ojo, orejas velludas como las de un elefante, ojos de búho, nariz de gato, posee un mazo que pesa como cuatro hombres y pastorea animales salvajes: serpientes, víboras y leones. Además de ser villano, rústico y descortés.  La crítica lo interpreta como el guardián de las maravillas del otro-mundo.

Otro ser que podría sumarse a esta lista es la doncella que ayuda a Yvain una vez dentro del castillo. Una especie de hada protectora del caballero. Lo abastece de alimento y le sirve como persuasora de su señora, es decir, los consejos de esta doncella favorece la decisión de la dama para casarse con Yvain.

En cuanto a objetos maravillosos, el más destacado es el anillo de la invisibilidad que proporciona la doncella a Yvain:

“le entregó entonces el anillito y le dijo que tenía tanto poder como el de la corteza sobre la madera que la cubre toda la madera que no se ve nada de ella. Per al pasarlo en el dedo hay que vigilar que la piedra quede escondida en la mano cerrada y luego no ha de preocuparse por nada quien lleva este anillo en el dedo, pues nadie, aunque tengo ojos abiertos, le podrá ver, igual que la madera que está cubierta por la corteza que sobre ella nace”[5]

En cuanto a animales, el león de Yvain cobra un símbolo de otredad del personaje. Ahora forma parte de la misma identidad del caballero, pasará a ser una especie de metáfora de la adquisición de la identidad de Yvain. Es de hecho el último estadio de un caballero: su identidad. En el momento que acepta su otro yo viene a dar lugar el triunfo de la aventura.

Pero si nos acercamos al roman del Caballero de la carreta, observaremos que también Chrétien se sirve de elementos y lugares maravillosos, de hecho la escena de la carreta señala el momento de caída del caballero, pues queda despojado en nada y es desde entonces que debe recuperar su honor; es el momento que inicia sus hazañas, cuyas aventuras se realizarán en un marco geográfico maravilloso. Un lugar principalmente favoluso es el reinado de Logre, donde la reina se encuentra cautiva, es un espacio que constituye otro mundo. El reino delimita por un río de aguas infernales y al cual se accede por el puente de la Espada. Ese lugar es significativo, pues ningún extranjero puede retomar su lugar de origen[6]. Este mundo está constituido por un bosque y cruces de caminos que remiten a un espacio de encuentro que se abre hacia lo desconocido. Una doncella describe a estos caminos como “pasajes terroríficos”. El término “pasaje” denota un estrecho que está ente dos mundos diferentes. La descripción del agua y del puente es una hipérbole “demoniaca”, como si bajase a los infiernos:

“ven el agua asesina, negra y rugiente, densa y espesa, tan terrorífica y espantosa como si fuese la del río del demonio, y tan peligrosa y profunda que no hay cosa en el mundo que, si allí cayera, no desapareciera como en alta mar. Y el puente que estaba tendido al través era diferente de cualquier otro; que jamás humo otro semejante ni lo habrá […] consistía en una espada afilada y luciente recubierta por el agua fría, y la espada era fuerte y tensa y tenía dos lanzas de largo; a cada lado había un gran tronco en el que estaba incrustada la espada”[7]

En cuanto al personaje, Lancelot posee en sí propiedades sobrenaturales, seguramente porque fue criado por un hada[8], de aquí parece apuntar su nombre “Lancelot del Lago”. Ello se observa en la escena que cumple la profecía: “aquel que levante esta losa solo liberará a todos aquellos y aquellas que son en prisión en el país del cual nadie sabe.” La losa pesaba tanto que se necesitaba unos siete hombres para levantarla, empero Lancelot la eleva sin problemas, provocando así la maravilla: “el monje se congeló de estupor al punto de casi caer cuando fue testigo de esta maravilla, pues no pensaba que en su vida entera vería una parecida”.

Otro lugar y objeto para señalar es el Lecho Peligroso y la lanza de llamas. Una doncella le aconseja que no duerma en el Lecho. No obstante él duerme allí, y por la noche ocurren hechos maravillosos que casi le salda su vida: una lanza en llamas sale del techo, prendiendo fuego las sábanas, pero Lancelot se levanta, apaga el fuego, tira la lanza y se dispone a dormir “tan tranquilamente como lo había comenzado a hacer”. Es curioso la forma de presentar lo maravilloso como un suceso aparentemente cotidiano.

Finalmente, en el cuento del Grial o Perceval se encuentra la escena con más componentes mágicos: los sendos castillos: el del Grial y el de la Reinas. Pero sobre todo, el del Grial: el enigma que envuelve el episodio del Grial constituye lo fantástico. Todo lo que sucede en el castillo tiene una apariencia sobrenatural, aunque todo lo sobrenatural nunca se afirme. El grial en ningún momento se describe como un vaso de la abundancia o símbolo de riqueza o vida, tampoco hace referencia o relación alguna con la copa que José de Arimatea extrajo del cuerpo de Jesús. Fueron sus continuadores que establecieron estas relaciones. No obstante, no se puede negar una cierta carga simbólica que hacen de ellos maravillas. Como también es el caso de la lanza blanca que por un extremo manaba una gota bermeja o carmesí. El mismo castillo del Rey Pescador es un lugar en sí maravillo, puesto que así como “vio aparecer en un valle próximo la cima de una torre” así desapareció sin tener la oportunidad de preguntar el por qué de todo aquello. Su salida fue mágica:

“Sale entonces por en medio de la puerta, y antes de que hubiese pasado el puente del todo, sintió que los pies de su caballo se elevaban muy alto, y que daba brinco tan grande que, si no hubiese saltado bien, malparados hubieran quedado el caballo y el que lo montaba”[9]

 

 


 

[1] Le Goff, Jacques (1983).  Lo maravilloso en el Occidente medieval, Esbozo de análisis de una novela de caballería (Levi-Strauss en Brocéliande)” en Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente Medieval.  Barcelona: Gedisa: 1999, p. 20

[2] Véase en Victoria. Cirlot, Los Mabinogion. Relatos galeses, Madrid, 1982 (por ejemplo Mawyddan, hijo de Llyr y Owein y Lunet)

[3] Auerbach, Erich (1942).  La salida del caballero cortesano, Mimesis.  La representación de la realidad en la literatura occidental,  México: Fondo de Cultura Económica: 1979, p. 125

[4] Riquer, Isabel, El Caballero del León, Madrid, Alianza, 1990, p. 23.

[5] Riquer, Isabel, El Caballero del León, Madrid, Alianza, 1990, p. 49

[6] Ello evoca la idea sin retorno de la materia celta

[7] Cuenca, L.A.; GARCÍA Gual, C. Chrétien de Troyes, El caballero de la carreta, Madrid, Alianza, p. 67

[8] Parece ser que su criada, un ser maravilloso, le regala un anillo mágico que permite detectar conjuros en el ambiente.

[9] Riquer, Martín Perceval o El cuanto del Grial, Madrid, Austral, 1961, p. 100

 

 

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